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LÓPEZ-GATELL QUIERE PINTAR DE VERDE A MÉXICO ANTES DEL REBROTE DE COVID19

SSSSSSSS… El pésimo manejo de la pandemia del COVID19 en nuestro país, donde la administración de la cosa pública siempre ha tenido una buena dosis de improvisación y desperdicio del talento en todas las áreas de gobierno en aras de imponer la voluntad del soberano en turno, que en el caso de la que encabeza Andrés Manuel López Obrador no es ni será la excepción, ha arrojado un funesto saldo oficial de más de 75,000 muertes y arriba de 715,000 casos confirmados de este flagelo que azota al mundo entero.

Nuestro país se encuentra en el cuarto sitio a nivel mundial en el renglón de fallecimientos, al lado de los países que le doblan o triplican  su población como Estados Unidos, con poco menos de 210 mil; Brasil con arriba de 138 mil y en el caso de la India, cuya población es de 1,300 millones de habitantes registra los 90,000 decesos.

Y lo más desalentador es que, en círculos científicos de primer nivel estiman que las muertes en México le “pegan” a los 200 mil y no las que informa la Secretaría de Salud, lo que podrá comprobarse cuando el INEGI publique la cantidad real de cuántos mexicanos han fallecido en este 2020 y las causas  las provocaron. En ese momento se sabrá la cruda realidad, que asoma desde hace buen tiempo de los mismos hospitales.

En la memoria de muchos mexicanos está fresco el recuerdo de cuando a los cruceros internacionales les prohibieron atracar en puertos de otros países, nuestro presidente “buena onda” ordenó que aquí se les diera todas las facilidades a los viajeros infectados y bajaran a territorio nacional. Durante los meses de enero y febrero, el Coronavirus estaba muy lejos de nosotros y de manera irresponsable y criminal, el gobierno federal jamás tomó medida alguna para evitar el efecto al que ha escalado la pandemia.

Incluso cuando se instaló formalmente, a diario el presidente lanzaba mensajes absurdos que incitaban a no usar el cubrebocas, ni guardar la sana distancia e invitaban a salir, a reunirse y otras muchas estupideces que a la postre quedaron selladas en la mentecita reblandecida de millones de idiotas que diciendo que el COVID19 no existe aún pululan por estas calles de Dios.

Luego inventaron la manipulación del Semáforo Epidemiológico –porque no es otra cosa- con el que han conducido con habilidad al rebaño mexicano desde una alerta máxima identificada con el color rojo, pasando por el naranja, el amarillo y finalmente, la liberación de la contingencia a través del ansiado verde.

Este semáforo ha sido motivo de jaloneos y encontronazos entre el gobierno federal y los de algunas entidades, cuyos gobernadores jamás han aceptado el criterio de la Secretaría de Salud en manos de un payaso que ha dicho todas las tonterías posibles con el aval y el beneplácito de López Obrador, de tal suerte que de manera casi mágica, algunos estados han transitado del color rojo al amarillo y seguro a partir de hoy les darán la buena nueva de que ya alcanzaron el verde.

Al alcanzar este “logro”, se cerrará el círculo de la más burda maquillada con la que López Obrador se acerca a los dos años de su gobierno colgándose la medallita de que sí se pudo domar la pandemia, algo que jamás ha sucedido y que, al paso que lleva el rebrote de Coronavirus en China y en varios países de Europa, de nueva cuenta viene hacia América (y a nosotros) el terrorífico tsunami del COVID19.

Y así como durante enero y febrero aquí en México las autoridades federales desestimaron la pandemia, hoy también hacen caso omiso de ella, ensimismados en colorear de verde a todo el país. Lo que venga después “será responsabilidad de la población, no del gobierno” y esto tiene los consabidos tintes políticos.

Nos consta que cuando el merolico que atiende la crisis sanitaria en México nos dio la buena nueva de que los sonorenses pasamos del rojo al naranja, la gobernadora Pavlvovich no estuvo de acuerdo con esa clasificación, pues sostenía que los números decían otra cosa, lo mismo el Secretario de Salud, Enrique Claussen, quienes NUNCA han dejado de alertar a la población de los riesgos de no cumplir con las medidas sanitarias, como si jamás hubiésemos dejado el rojo. Eso tiene un significado.

Es que simple y sencillamente las autoridades de Salud de Sonora no son irresponsables, ni su criterio es dominado por la ligereza y la estulticia, como los que tienen en sus manos el destino de los 130 millones de mexicanos que habitamos este país.    

Mientras, la cantidad de infectados y de muertes por COVID19 siguen al alza, pese a que ya “superamos” el naranja, en Sonora estamos en amarillo y como todo parece indicar, este viernes el merolico Hugo López-Gatell podría declarar que Sonora es una de las 12 ó 15 entidades que alcanzaron el verde, con lo que se terminará de abrir el abanico de las actividades que siguen constreñidas.   

Curioso que no queramos leer lo que de manera directa y a veces entre líneas nos dice a diario con sus mensajes el Secretario de Salud de Sonora, Enrique Claussen, de que no ha desaparecido el riesgo de infectarse y morir; que el COVID19 es una realidad mortífera y que lo que ha venido sucediendo es solamente que durante el confinamiento estábamos más protegidos y que la diferencia hoy, es que con esos famosos colorcitos sólo nos dieron permiso para salir con toda libertad a buscar el contagio y la muerte. En otras palabras.

Sonora ocupa el noveno lugar en muertes por Coronavirus después de entidades como la Ciudad de México, que tiene más de 21 millones de habitantes; el Estado de México, con arriba de 16 millones; Veracruz supera los 8 millones y Puebla los 6 millones; Baja California, 4 millones; Jalisco con más de 8 millones; Sinaloa 3.216 millones y Nuevo León 5.2 millones.

Sin embargo, y pese a este contexto, las actividades productivas no pueden seguir con el freno de mano puesto, toda vez que de ello depende el presente y el futuro de Sonora; aunque sí pudieran considerarse medidas que buscaran contener la afluencia masiva de personas a determinadas horas y en lugares específicos, pues falta poco para que la segunda ola de COVID19 llegue a nuestro país y por ende a Sonora, con lo que desandaríamos el camino que hasta hoy hemos transitado.

Con 2,868 defunciones registradas hasta ayer, inevitable se ve que Sonora llegue e incluso rebase los 6,000 muertos en los próximos seis meses, lo mismo que sucederá en el resto del país. Y mientras, el Gobierno Federal sigue preparándose a todo vapor, pero no para enfrentar un muy posible, real, factible, rebrote de Coronavirus, sino para ganar el carro completo en las elecciones del 2021.

A López Obrador no le importa lo que está sucediendo en Francia y España, ni en China con un alarmante número de infectados y de muertes por COVID19. Igual que ocurrió en enero y febrero pasados.

SSSSSSSS… Urge al presidente López Obrador encontrar otra cortina de humo más efectiva que el juicio político contra los ex presidente, ante la avalancha de escándalos que se avecinan, uno de ellos muy grave que lo relaciona con una red internacional de lavado de dinero, que amenaza con superar el impacto negativo de los videos de su hermano Pío recibiendo dinero del gobierno de Chiapas, para sufragar los gastos de MORENA y quién sabe qué otras cosas.

Por lo pronto, está dando muchísimo de qué hablar y ha aportado una buena dosis de coraje al Primer Mandatario de la Nación, el boquete que le abrió Jaime Cárdenas, quien renunció al Instituto Donde Se Roban Lo Que Ya le Habían Robado al Pueblo, en particular con el tema de los 2,000 millones de pesos sustraídos de esa dependencia -y que le correspondían al INFONAVIT-, para entregárselos en propia mano al Presidente, el fiscal Alejandro Gertz Manero, en una emotiva ceremonia que enterneció a los mexicanos, porque se suponía que ese dinero se destinaría para comprar equipo para hacer frente al COVID19. Eso es lo que dicen los medios nacionales.

Pero habrá que admitir que aunque parezca que López Obrador se rodeó solo de cartuchos quemados como los Bartlett, los Eréndiros-Ackerman y pandilleros como los Bejarano y demás fauna nociva, sino también de elementos buenos y dignos, que estarán pensando muchos de ellos seguir el ejemplo de quienes le han tirado el arpa, al rechazar ser cómplices de las triquiñuelas que están ocurriendo a cada minuto bajo los auspicios de la Cuarta Transformación.

Nomás que no se tarden mucho en dejar la 4T porque son tantos los escándalos de corrupción, ineficiencia, irresponsabilidad e improvisación, que no tarda el Pueblo Bueno y Sabio en gritarle: “¡Es deshonor estar con Obrador! ¡Es deshonor estar con Obrador!”

SSSSSSSS… Y para cerrar con broche de oro la reactivación de las juntadas de la Mesa Cancún, después del largo confinamiento de seis meses, el próximo miércoles 30 de septiembre acompañará a los “cancunes” en su nueva sede del restaurante El Dorado, el Secretario de Salud de Sonora, Enrique Claussen Iberri, quizá ya la entidad coloreada de verde desde el centro del país.

Muchos apuntes debe traer en su portafolio Claussen Iberri, quien no se salvará del veneno de sus amigos comunicadores de ese espacio de reflexión y análisis, quienes seguro querrán saber si además de estar enfocado al cien por ciento en su alta responsabilidad, no suspira por alguna otra cosa relacionada con las boletas que se usarán el próximo 6 de junio, ya a la vuelta de la esquina.

O quizá no le pregunten nada sobre ese tema, pues todos los funcionarios y legisladores dicen lo mismo; incluso hasta los que andan detrás de las gubernatura nada quieren decir todavía. Pero, veremos y le contaremos.   

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