El proceso rumbo al Mundial 2026 ya arrancó formalmente para la selección mexicana y el mensaje es claro: nadie tiene el lugar asegurado. El “casting” está abierto y cualquier futbolista que muestre un nivel elevado puede ganarse un sitio en el equipo que jugará la Copa del Mundo en casa. La primera prueba llegó este jueves con una victoria discreta por 0-1 ante Panamá, en un partido más útil para el análisis que para el espectáculo.
En el estadio Rommel Fernández, el conjunto dirigido por Javier Aguirre se impuso con un gol en el tiempo agregado, producto de un chispazo de creatividad que terminó en autogol panameño. Antes de eso, el Tri mostró dominio de balón, pero muy poca profundidad. México controló el partido, sí, pero careció de líderes dentro de la cancha, de esos “capataces” capaces de romper partidos cerrados.
La ausencia de Gilberto Mora, el talentoso mediocampista de 17 años, pesó más de lo esperado. El joven, fuera por lesión, es uno de esos futbolistas capaces de cambiar cualquier guion, justo lo que le faltó a México en una noche plana.
Panamá, que vive el mejor momento futbolístico de su historia tras clasificarse por primera vez a un Mundial en Rusia 2018 y con boleto prácticamente asegurado para 2026, presentó un equipo alternativo debido a que el encuentro no se disputó en fecha FIFA. Aun así, fue un rival ordenado que incomodó a un Tri falto de ideas.
Uno de los puntos más relevantes para Aguirre fue observar a Richard Ledezma, quien tuvo una proyección interesante como lateral derecho, una posición que México ha sufrido en los últimos años entre la irregularidad de Jorge Sánchez y las dudas alrededor de Julián Araujo. Además, el técnico pudo contar con Brian Gutiérrez y el propio Ledezma, jugadores mexicoestadounidenses que representan el nuevo frente de competencia entre México y Estados Unidos por el talento binacional.
Esta “batalla” no es nueva. Desde hace más de una década, ambas selecciones rastrean jóvenes con doble pasaporte. México ya logró asegurar a Obed Vargas, mediocampista del Seattle Sounders, quien en categorías infantiles compitió por Estados Unidos.
En lo futbolístico, el partido dejó muy poco para la memoria. Sin tiros directos a portería ni acciones virales, apenas destacaron un remate desviado de Bryan González y un cabezazo de Armando “Hormiga” González. El desenlace llegó al final, tras una jugada colectiva entre Jesús Gallardo, González y Carlos Rodríguez, cuyo disparo terminó desviado por Richard Peralta para decretar el 0-1 definitivo.
Más allá del marcador, el objetivo de Aguirre es claro: probar a sus jugadores en escenarios adversos. La Federación Mexicana de Futbol incluso detuvo la Liga MX una semana para facilitar estos ensayos ante Panamá y Bolivia, otro rival en preparación mundialista.
Conforme avance el calendario, el nivel de exigencia crecerá. En marzo esperan amistosos ante Portugal y Bélgica, y existe la intención de enfrentar a un gigante sudamericano antes del debut mundialista. La idea es llegar con futbolistas en mejor forma física, más inspiración… y con los puestos realmente ganados en la cancha.
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