A un año de la tragedia de Waldo’s en Hermosillo, las secuelas físicas y emocionales persisten en el centro de la ciudad: una economía que no logró recuperarse tras el incendio, el miedo a que vuelva a repetirse y una constante sensación de falta de justicia ante los procesos penales inconclusos.
Entre el dolor de los sobrevivientes y del recuerdo de quienes lo vivieron a través de las noticias, continúa también la lucha ciudadana por garantizar reformas en materia de protección civil y exigir justicia para castigar a los responsables del siniestro.
La explosión de un transformador al interior del inmueble ocasionó un incendio en el que murieron 24 personas: 23 de ellas en el sitio y un adulto mayor falleció días más tarde en un hospital de la ciudad, a consecuencia de las heridas que sufrió.
Las víctimas mortales fueron Carmelita, Edith y su hija Corina, Carlos, Marcos González, Maribel, Alejandro, Lupita, Jesús y Guadalupe, Johana, María Luz y Joaquín, Ana María, Zelma y sus hijos Danna y Rafael, Karla y sus hijos José de Jesús y Diego, Julio César y María Guadalupe, Marcos Reyes y una mujer hasta ahora no identificada.
Además, más de una docena de personas resultaron heridas y recibieron atención médica en Hermosillo y Estados Unidos, como el caso de María Isabel, que fue trasladada vía aérea a Phoenix, Arizona, para recibir tratamiento avanzado.
Sin pensar demasiado, Jazel y su sobrina corrieron hacia el lugar del siniestro para ver qué estaba ocurriendo. Comenzó a ayudar a Ernesto, otra de las personas que se acercaron a ayudar, a levantar a Marco Reyes, un hombre alcanzado por el fuego, con su ropa totalmente quemada y desecha.
“No tenía nada de ropa, estaba completamente quemado, y de hecho cuando lo levantamos se le estaba quemando su parte íntima, tenía demasiadas llagas y los ojos azules, como el cielo, aunque me dijeron que eran verdes y la pupila muy pequeña”.
Jazel estaba a punto de ingresar al local para buscar la manera de ayudar a más personas, pero escuchó una voz que le dijo “no, hay mucho fuego”. Aunque preguntó quién había sido, hasta hoy desconoce de quién fueron esas palabras que evitaron que ingresara.
“Escuché la voz de un hombre y no había nadie. Incluso hace como dos meses le llamé a Ernesto y le pregunté si él me lo había dicho porque era la única persona que estaba cerca y me dijo que no”.
A pesar de los esfuerzos médicos por ayudarlo a sobrevivir, Marco Reyes falleció días después en un hospital de Hermosillo, “lo que esperas al ayudar a alguien es que esté bien”, dijo Jazel. La familia le agradeció por darle la oportunidad de poder despedirse de él.
Marco Segundo Reyes, de 81 años, trabajaba como empacador en esta tienda y a causa de la explosión, el 90 por ciento de su cuerpo sufrió heridas. El 5 de noviembre de 2025 falleció al no poder superar el daño ocasionado.
“Mi vida cambió completamente”, aseguró Jazel, “yo sentí que ya no estaba aquí, que nada más caminaba por caminar. Muchas veces me distraía, dejé de comer, de pasar tiempo con mi hija, de bañarme. Fui al psicólogo, me atendieron, y poco a poco con ayuda de la psicóloga, me fui envolviendo en la vida”.
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