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NIDO DE VIBORAS



 


A DOS AÑOS DE AMLO, SEGUIMOS EN LAS MISMAS, O QUIZÁ PEOR

SSSSSSSS… Que se recuerde, en México jamás ha habido un presidente que acepte sus fallas en el gobierno, ni en lo económico, ni en lo político ni en lo social y salvo el histriónico José López Portillo, quien lloró y pidió perdón a los mexicanos cuando ya se había consumado su trágico sexenio, dejando atrás un país que tardaría mucho tiempo en recuperarse –si es que alguna vez así sucedió-  todos los demás mandatarios han sostenido que sus decisiones fueron las correctas.



Y por extraña coincidencias, lo malo que ocurrió en sus gestiones se lo achacaron a sus adversarios, ya los llamaran enemigos de la Revolución, o reacios a la modernidad, la globalidad, conservadores y otros adjetivos.

Lo definitivo es que ninguno de ellos aceptó que sus políticas económicas terminarían por atrasar al país e incrementar el número de pobres; se dedicaron al saqueo y el despilfarro; el endeudamiento fue esencial en su agenda de crecimiento cuando México era una economía cerrada o bien cuando en las postrimerías del período de Miguel de la Madrid se insertó en lo que se conoce como la globalidad.

Díaz Ordaz, por ejemplo, jamás admitió ser un genocida y un autoritario; Echeverría hizo una apología de lo nacional, lo mexicano, los indígenas fueron su bandera hipócrita –y López Obrador cree que está haciendo historia- mientras perseguía su sueño de presidir la ONU. Su período y el de su sucesor se le conocen como La Docena Trágica.

¿Alguna vez De La Madrid aceptó que su gobierno sirvió para maldita la cosa cuando lo necesitaron en verdad los mexicanos cuando el terremoto de 1985, que dejó al descubierto la insensibilidad del sistema político mexicano ante las más de 100 mil víctimas estimadas cuando la cifra oficial fue apenas de 10 mil, a las cuales por cierto nunca les apoyó ni su gobierno ni los posteriores?

Salinas y Zedillo vendieron hasta las lámparas y terminaron por desmantelar al sector energético nacional y el resto de la capacidad productiva instalada del gobierno para convertirnos en un país dependiente cien por ciento de los vaivenes externos y el gobierno absorbió la deuda total de la iniciativa privada, hipotecando al país por décadas.

¿Fox, Calderón y Peña marcaron con sus gobiernos la ruta de salvación de México ante los retos de la nueva centuria? Nadie creería eso.

La corrupción, las estrategias económicas erráticas y el divorcio del gobierno hacia el Pueblo de esos sexenios, que llegaron a generar más de 60 millones de pobres y terminaron por engendrar un perfil que supo capitalizar todos los errores que se venían arrastrando hasta lograr la Presidencia a base de promesas, promesas, promesas. El mismo método de todos los políticos para llegar al poder ya sea como parte del mismo régimen o desde la oposición.

Así se escribió el destino de México hasta llegar al actual presidente, que tiene el mismo corte que sus antecesores: “Infalible”, “visionario”, “transformador”, y un largo rosario de “cualidades” que solo les aplauden sus incondicionales, mientras que sus detractores se encargan de desnudarlos y presentarlos en su descarnada, cruda, penosa realidad.

 Por eso, al margen de si es real o fantasioso lo informado por López Obrador al cumplirse dos años de haber alcanzado la más alta investidura, a quien vimos y escuchamos ayer fue a un presidente de México idéntico a todos los demás.

El primero de diciembre de 2018, López Obrador pidió un año para cambiar las cosas que estaban mal en este país; en 2019 pidió otro más y lo que hemos visto es el deterioro del país, pese a que repite a diario que “vamos bien; vamos muy bien”.

Así, pues, consciente de que ya no puede pedir otro año de gracia ni seguir echando las culpas a sus antecesores, escogió el camino de decir verdades a medias, cuando no mentiras en su informe.

Lo que escuchamos ayer fue una réplica de los informes presidenciales de los últimos 60 años. ¿Ya nadie se acuerda que sólo los priistas aplaudían y defendían a morir los logros de los presidentes emanados de su partido? Los panistas hicieron lo mismo y los morenistas están obligados también a respaldar a su Presidente.

Pero quienes siempre se han encargado de refutar esas mentiras y medias verdades han sido sus detractores que antes como ahora, pertenecen a la clase pensante, el estrato politizado del pueblo.

En la siguiente semana –no más, porque llegan las campañas y las fiestas navideñas- veremos a  los simpatizantes de la 4T defender lo informado por López Obrador, aunque la cruda realidad es que como país, estamos en la lona en el manejo de la pandemia -la OMS le llamó la atención al gobierno mexicano-; registramos el peor de los crecimientos del PIB en la historia; la criminalidad hasta las nubes con más homicidios en estos dos años que en todo el sexenio de Calderón, quien ya dejó de ser el referente de presidentes con el peor manejo de la seguridad pública que jamás había existido.

A la par de que el desmoronamiento del país no se ha detenido, ni siquiera para fincar una pequeña esperanza en el futuro, López Obrador se ha convertido en el presidente que más poder ha acumulado en su persona. Es un hombre que tiene en el puño a las instituciones, a los tres poderes, y como cereza del pastel, la simpatía de la mayoría de  los mexicanos.

Es tal su poder que está en condiciones de gobernar con caprichos y ocurrencias, si quisiera. Le toca a Usted juzgar si lo ha ahecho o no.

Así es como lo hicieron Luis Echeverría, José López Portillo, De la Madrid, Carlos Salinas; Zedillo Ponce de León, Fox, Calderón y Peña, por citar los últimos ocho sexenios. Y no qué de Gustavo Díaz Ordaz hacia atrás.   

México sigue cayendo, mientras los mexicanos siguen esperando a Su Salvador. Aún creen que es López Obrador; pero pronto se darán cuenta que estaban equivocados. Y si algo pudiésemos decir de estos dos años, es que seguimos en las, mismas, o quizá estemos peor.

SSSSSSSS… México otra vez por encima de las 800 muertes diarias por COVID-19; inicia diciembre con más de 106 mil defunciones y 1 millón 122 mil 362 casos confirmados acumulados del nuevo Coronavirus, o SARS-COV-2. Los hospitales al borde del colapso según Elizabeth Zagal, Jefa de Enfermeras de la Unidad de Urgencias del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), quien en entrevista en la W Radio afirmó que el gobierno mintiendo con respecto a las cifras de hospitalizaciones, pues ese y muchos otros hospitales también están saturados.

Agregó la profesional de la medicina que si tuviera enfrente al Presidente López Obrador, le diría que no mienta, que no le oculte la verdad a la ciudadanía y a la población le mandaría el mensaje de que “nos está rebasando esta pandemia, que la capacidad hospitalaria está al tope, que no podemos hacer otra cosa, porque él tomó malas decisiones”.

Pues en verdad que sí confunden las afirmaciones en un sentido y otro. Ni chance de averiguar quién tiene la verdad y en esas condiciones, lo mejor será que todos los mexicanos tuviésemos conciencia del peligro que corren nuestras vidas, mientras los políticos solo buscan cuidar su imagen.

SSSSSSSS… ¿Tantos años de duquesas y no saben mover el abanico? Este refrancito mexicano se puede aplicar a los líderes del STAUS, cuyo líder Sergio Barraza Félix, quiso lucirse con “alguien” y este martes las huestes de profes universitarios realizaron un paro y cierre de las unidades de la institución en “firme” protesta porque la Junta Universitaria arrancó el proceso de elección de Rector.    

Quizá Barraza Félix se olvidó de que la UNISON desde hace meses no hay clases presenciales, por la pandemia de COVID19, de ahí que todo el mundo cumpla con sus tareas desde su casa, en lo que se conoce como Home-Office. ¡Válgame Dios!

O quizá lo hayan hecho sólo para “taparle el ojo al macho” cubriendo las formas únicamente, para estar a tono con el propósito de MORENA de reformar la Ley 4 precisamente en lo que se refiere a la elección del máximo directivo, que los aires democratizadores que soplan sobre Sonora, quieren que sea un proceso en el que se incluya la opinión de alumnos, maestros, trabajadores y hasta los hotdogueros de la Plaza Emiliana de Zubeldía.

Dijeron los de la Junta Universitaria que no hay problema con ellos; que continuarán con el procedimiento como lo marca la Ley y que una vez que “llegue MORENA al poder en Sonora” estarían dispuestos a que se reponga el proceso. Como ellos digan, palabras más, palabras menos.

Pero, por lo pronto, Sergio Barraza hizo el papelón al cerrar las puertas de la UNISON, cuando en realidad el alma mater se encuentra vacía a causa de la pandemia. Entiéndale a eso.


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