Luego de endurecer las reglas contra la comida chatarra en los planteles, ahora el debate educativo se mueve a otro frente: el uso de celulares en la escuela. Una nueva iniciativa legislativa plantea restringir los dispositivos móviles personales en educación básica, con el argumento de recuperar la atención, la convivencia y el sentido formativo del aula.
¿Qué propone exactamente la iniciativa?
La propuesta legislativa busca reformar la Ley General de Educación para prohibir el uso de teléfonos celulares, tabletas, relojes inteligentes y otros dispositivos móviles personales durante la jornada escolar en los niveles de educación básica. La medida contempla excepciones por emergencias o necesidades educativas especiales, pero fuera de esos supuestos los dispositivos no podrían utilizarse en clase.
La iniciativa fue presentada por el senador Alberto Anaya Gutiérrez, coordinador del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo (PT), y ya fue turnada a Comisiones Unidas de Educación y de Estudios Legislativos para su análisis y eventual dictaminación.
Uno de los puntos clave es que autoriza al personal docente y directivo a retener los celulares durante el horario escolar, con la obligación de devolverlos al término de la jornada. La intención es asegurar el cumplimiento de la norma sin confiscar permanentemente los equipos.
De acuerdo con información de Xataka México, esta facultad se plantea como una herramienta operativa para reducir distracciones constantes en el aula y fortalecer la convivencia escolar.
El impulsor de la reforma ha subrayado que no se busca frenar el progreso tecnológico, sino establecer límites claros para proteger el derecho de niñas, niños y adolescentes a una educación de calidad. Entre los riesgos que se pretende reducir están:
• Distracciones permanentes y pérdida de atención.
• Ciberacoso dentro y fuera del aula.
• Exposición a contenidos inapropiados.
• Dependencia psicológica a la conectividad constante.
La lógica es que la tecnología acompañe el proceso educativo, sin sustituir la interacción humana directa ni el trabajo pedagógico en clase.
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