El actor y político Sergio Mayer volvió a colocarse en el centro del debate público luego de ofrecer una disculpa por su participación en el reality La Casa de los Famosos, decisión que generó críticas tanto en el ámbito político como en redes sociales.
Tras reincorporarse a la Cámara de Diputados, Mayer reconoció que su incursión en el programa no fue bien recibida por diversos sectores, especialmente por haber solicitado licencia en un momento clave de la agenda legislativa. “Quizá políticamente fue incorrecto y reconozco… ofrezco una disculpa a la sociedad que se haya sentido ofendida”, declaró.
La polémica surgió desde que el legislador decidió integrarse al reality transmitido por Telemundo, un formato que reúne a celebridades bajo vigilancia constante. Para algunos, su participación representó una priorización de intereses personales sobre sus responsabilidades públicas, lo que abrió cuestionamientos sobre su compromiso como representante popular.
A pesar de ello, Mayer defendió su decisión al señalar que actuó dentro del marco legal. “Mi ingreso fue legal y moralmente obtenido… no utilicé mi cargo para obtener beneficios”, afirmó, al tiempo que recordó que la solicitud de licencia es un derecho contemplado por la ley.
El caso escaló incluso al interior de Morena, donde la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia evaluó el impacto de su conducta, advirtiendo que este tipo de acciones pueden afectar la percepción ciudadana sobre el desempeño de los legisladores.
Su paso por el reality, que se estrenó en febrero de 2026, fue breve, ya que se convirtió en uno de los primeros eliminados. Sin embargo, su participación bastó para generar un intenso debate sobre la relación entre política y entretenimiento.
En respuesta a las críticas, Mayer también lanzó un comentario que avivó la conversación: “No sé dónde está peor la situación… si en La Casa de los Famosos o en la Casa del Pueblo”, aludiendo a lo que calificó como “dobles caras” dentro del entorno político.
Pese a la controversia, el legislador no descartó repetir una experiencia similar en el futuro, lo que mantiene abierto el debate sobre los límites entre la vida pública y el espectáculo.
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