La Presidenta explicó que el fracking tradicional no es una opción viable para México debido a su alto consumo de agua y al uso de químicos contaminantes que generan impactos ambientales significativos; en su lugar, se plantea analizar nuevas tecnologías que permiten utilizar componentes biodegradables, reciclar el agua empleada e incluso usar fuentes no potables, reduciendo así los riesgos ambientales.
Para ello, se convocará a especialistas que evalúen con rigor técnico qué métodos pueden aplicarse, en qué regiones y bajo qué condiciones, garantizando que cualquier decisión priorice el cuidado del agua, la sostenibilidad y la seguridad energética del país.
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