Las medidas para facilitar los proyectos del Plan México muestran que el Gobierno está preocupado por el desplome de la inversión, pero va tarde, y los resultados dependerán de su capacidad de ejecución, señalaron especialistas.
El pasado 4 de mayo, el Gobierno federal publicó un nuevo esquema de facilitación regulatoria para proyectos estratégicos de inversión privada en México, entre los que destacan medidas para evitar la doble tributación, simplificación administrativa para el RFC y la e.firma, entre otros.
"En toda política pública y en toda acción de Gobierno, todo se mide en función de los resultados, es decir, veo bien las medidas, me gustan varias de ellas, creo que tienen un sentido lógico con una economía estancada, el Gobierno está preocupado y está queriendo facilitar la inversión y hacerle más fácil la vida al sector privado.
"En ese tenor, se ven bien las medidas (pero) creo que vienen tarde, estamos hablando del mes 19 del Gobierno y estas medidas debieron haber ocurrido el día 1", consideró Carlos Ramírez, socio de Integralia.
Sin embargo, recalcó que las medidas no tendrán un efecto inmediato para detonar la inversión.
Marcial Díaz, vicepresidente del Comité de Energía e Infraestructura del IMEF, destacó que el decreto para detonar inversiones representa uno de los esfuerzos más agresivos de simplificación administrativa y facilitación de los últimos años.
Sin embargo, también abre debates sobre capacidad institucional para revisar proyectos en tiempos reducidos, equilibrio entre rapidez y supervisión técnica, coordinación con estados y municipios, entre otros.
"El Gobierno federal está enviando una señal clara: México busca reducir la fricción burocrática para atraer capital e incrementar velocidad de ejecución de inversiones estratégicas. El éxito del modelo dependerá de su implementación operativa, interoperabilidad institucional, capacidad técnica de evaluación, certeza jurídica, coordinación entre Federación, estados y municipios.
"El Decreto puede convertirse en un punto de inflexión para la competitividad regulatoria de México, especialmente en un contexto global donde la velocidad de instalación industrial se ha vuelto un factor crítico para captar inversión", concluyó Díaz Ibarra.
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