El titular de la oficina del Representante Comercial (USTR) de Estados Unidos, Jamieson Greer, advirtió ayer que al presidente Donald Trump le resultará difícil aceptar una renovación o incluso una revisión del T-MEC si México no colabora en todas las áreas de la relación bilateral, incluidas la seguridad fronteriza y el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944.
La declaración se dio durante una comparecencia ante el Comité de Finanzas del Senado de Estados Unidos, después de la cual señaló que viajaría a México para reunirse hoy con la presidenta Claudia Sheinbaum, en el marco de la tercera ronda de negociaciones bilaterales sobre la revisión conjunta del T-MEC.
Más temprano, la mandataria informó que recibirá al funcionario estadunidense hoy por la mañana en Palacio Nacional, aunque no precisó la hora del encuentro.
Las declaraciones de Greer se dan en el contexto de la tercera ronda de negociaciones bilaterales del T-MEC, que comenzaron el martes y concluyen hoy en la Ciudad de México, con los equipos técnicos de ambos países reunidos en las oficinas de la Secretaría de Economía.
La agenda de esta ronda incluye el comercio de acero, aluminio y sus derivados, industria automotriz, seguridad económica, condiciones laborales, agricultura y servicios de pago electrónico.
Reglas de origen, uno de los pendientes de mayor peso
El cuestionamiento sobre el tema hídrico llegó de parte del senador republicano por Texas John Cornyn, quien preguntó si el retraso de México en las entregas de agua del río Bravo, conforme al Tratado de 1944, podría abordarse dentro de la actual revisión del acuerdo comercial. Greer respondió que el asunto corresponde en gran medida a la jurisdicción del Departamento de Estado, aunque subrayó que condiciona la disposición de Trump hacia el resto de la negociación.
“Desde la perspectiva del presidente Trump, es claro que si queremos tener una relación comercial beneficiosa con México y algún tipo de acuerdo, también deben colaborar en este tema. Obviamente, también en temas de seguridad fronteriza y otros asuntos que están fuera de mi jurisdicción”, anotó el funcionario.
Greer también se refirió a las reglas de origen como uno de los puntos pendientes de mayor peso en la revisión, con el objetivo declarado de evitar que terceros países se beneficien de manera indirecta del tratado. “Queremos asegurarnos de que cualquier comercio entre nuestros países beneficie a nuestros países y no a un tercer país como Vietnam o China”, afirmó.
El funcionario dijo esperar que antes de que termine el año haya al menos opciones sobre la mesa para que Trump y los mandatarios de Canadá y México valoren arreglos de carácter interino, mientras los temas más complejos, como las reglas de origen y el cumplimiento laboral y ambiental, continúan en discusión durante el próximo año.
“Si bien el T-MEC representó una mejora significativa respecto al TLCAN, no cabe duda de que persisten problemas en nuestra relación comercial con México y Canadá. Desde 2020, cuando entró en vigor el acuerdo, hasta 2024, nuestro déficit comercial con México aumentó de 110 mil millones de dólares a 168 mil millones, y nuestro déficit con Canadá, de 13 mil millones a 61 mil millones de dólares. Además, existen diversos problemas no arancelarios bien conocidos, que abarcan desde la expropiación hasta la aplicación laxa de la legislación laboral y las barreras al comercio agrícola”, apuntó.
Ante una pregunta sobre si Estados Unidos mantendrá el acceso de los productores agrícolas a los mercados de Canadá y México, Greer respondió que ese acceso se conserva en su totalidad. También se refirió a la investigación abierta por el gobierno mexicano sobre la industria porcina estadunidense derivada de un desacuerdo comercial en torno a las exportaciones de tomate, y aseguró haber planteado el tema al más alto nivel con su contraparte mexicana, a la que describió como consciente de la dependencia de su país respecto al mercado estadunidense.
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