Un análisis reciente desarrollado por Mauricio González, socio fundador de GEA (Grupo de Economistas y Asociados) para el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) y publicado mediante Reforma, revela que la estrategia fiscal aplicada por los distintos gobiernos en lo que va del siglo XXI no ha logrado generar los ingresos suficientes para financiar el gasto público.
Esta situación ha provocado que el endeudamiento y los déficits fiscales se conviertan en una condición crónica del país, con un aumento sostenido en la deuda pública que amenaza con encarecer los créditos y reducir los recursos destinados a servicios esenciales.
Para comprender este escenario sin complicaciones técnicas, es necesario analizar cómo funcionan los ingresos del Estado, qué papel juega la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex) en esta balanza y cuáles son las soluciones que proponen los especialistas para corregir el rumbo.
La deuda pública representa el acumulado de compromisos financieros que el Gobierno adquiere cuando sus ingresos por impuestos no alcanzan para cubrir los gastos aprobados.
Para medir su dimensión, los economistas comparan esta suma con el Producto Interno Bruto (PIB), que equivale al valor de todo lo que produce el país en un año.
Evolución en este siglo: En el año 2000, la deuda pública representaba el 29% del PIB. Para el cierre de 2025, el indicador se elevó al 53%.
Riesgo en el corto plazo: Las proyecciones del reporte advierten que el nivel de endeudamiento podría rebasar pronto el 60% del PIB.
Efecto directo en tu economía: Si la deuda supera dicho umbral, las agencias internacionales podrían retirar el “grado de inversión” a México. En términos prácticos, esto encarece el costo del crédito en toda la economía, lo que se traduce en tasas de interés más altas para tarjetas de crédito, préstamos automotrices e hipotecas.
La meta de alcanzar la autosuficiencia en la producción de combustibles ha representado un costo elevado para las finanzas federales.
De acuerdo con el estudio publicado por el IMEF, la insistencia en este modelo operativo generó un impacto acumulado importante.
Como lo destaca el especialista Mauricio González en su investigación:
Esta visión equivocada de la soberanía energética ha ocasionado que Pemex genere pérdidas por aproximadamente 100 mil millones de dólares entre 2019 y el primer trimestre de 2026, curiosamente parecidas al monto total de sus pasivos antes que el Gobierno federal acudiera en su auxilio para reducirlos”.
El análisis señala que, de haberse implementado una estrategia de negocios distinta, la empresa habría podido reducir sus compromisos financieros por cuenta propia sin debilitar la capacidad de gasto del Gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
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