La circulación de dinero en efectivo en el territorio mexicano experimentó un dinamismo notable durante el Mundial de Fútbol 2026. Los registros de la base monetaria reportaron un incremento promedio a tasa anual del 7.5% a lo largo de las seis semanas que duró la competencia deportiva, un fenómeno financiero que estuvo impulsado por el entusiasmo y el gasto de los consumidores.
De acuerdo con datos oficiales provistos por el Banco de México (Banxico) y analizados en un reporte publicado por El Universal, el uso de billetes y monedas mostró una tendencia alcista constante en la mayor parte del torneo. Específicamente, de las seis semanas totales que abarcó la justa deportiva, la circulación de circulante se elevó en cuatro de ellas, reflejando el fervor en los hábitos de consumo de la población.
El flujo de efectivo reportó fluctuaciones directamente asociadas con el calendario de juegos de la Selección Nacional y las fases decisivas de la competencia. En la fase inicial, coincidiendo con la inauguración y el partido de México contra Sudáfrica, la demanda de dinero en efectivo avanzó 3 mil 761 millones de pesos.
+$14,102 millones de pesos: Repunte máximo del periodo registrado tras el partido contra Ecuador (corte al 3 de julio).
+$9,732 millones de pesos: Incremento obtenido en el corte del 10 de julio, hilando una segunda semana consecutiva al alza.
+$13,882 millones de pesos: Aumento en la circulación en la recta final (corte al 17 de julio), a dos días de la clausura y pese a la derrota ante Inglaterra.
-$17,351 millones de pesos: Reducción temporal de la base monetaria durante la semana de la victoria contra Corea del Sur.
-$10,753 millones de pesos: Segunda baja en la demanda de efectivo registrada en la semana del triunfo ante Chequia.
De esta manera, la tendencia alcista se mantuvo activa en la mayor parte de la recta final del evento, contrastando con los descensos registrados en las semanas de victorias específicas del conjunto mexicano.
Aunque el consumo privado generalizado también recibió un impulso considerable a través de transacciones digitales y el uso de tarjetas de crédito y débito, el dinero físico se consolidó como el medio dominante para efectuar pagos. Las fuentes oficiales y el análisis periodístico atribuyen esta preferencia arraigada a factores estructurales e inmediatos de la economía mexicana:
Inmediatez en festejos: El efectivo sirvió como la herramienta principal para realizar transacciones rápidas durante las reuniones, celebraciones y concentraciones públicas derivadas de los partidos.
Hábitos de consumo tradicionales: El reporte describe una marcada tendencia de la población por mantener el uso de dinero físico como opción principal, por encima de las alternativas bancarizadas.
Rezago en la economía digital: La persistencia de este esquema de pago evidencia las limitaciones y la brecha que aún enfrenta el ecosistema transaccional digital en distintas regiones del país.
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