Ramón Ayala llegó a la Ciudad de México para hablar de una presentación que forma parte del recorrido con el que busca encontrarse nuevamente con el público que durante décadas ha acompañado su música. Sin embargo, aunque la palabra “retiro” ya forma parte de las preguntas que recibe, el músico dejó claro que todavía no considera que haya llegado el momento definitivo de decir adiós.
A sus 72 años de trabajo dentro de la música, el llamado “Rey del Acordeón” reconoce que llegará el día en que tenga que retirarse de los escenarios, pero asegura que, por ahora, todavía hay mucho camino por recorrer.
“Siempre tiene que llegar un día”, señaló al hablar sobre el retiro y la posibilidad de extrañar los escenarios. Para él, lo más importante en esta etapa es pedirle a Dios salud y continuar con el recorrido que todavía tiene pendiente. Pero el último concierto del Rey del Acordeón en la CDMX será el 10 de Octubre en Plaza de Toros “La México, donde celebrará más de 50 años de trayectoria siendo todo un referente dentro de la música norteña.
La Ciudad de México ocupa un lugar especial dentro de esa ruta. Ramón Ayala recordó que la plaza de toros de la capital es uno de los escenarios más importantes y aseguró que la presentación será una oportunidad para reunir a su gente de México y Estados Unidos.
El músico invitó a sus seguidores de toda la República Mexicana y de Estados Unidos a acompañarlo en el espectáculo programado para octubre. Explicó que el concierto cuenta con una historia construida alrededor de su trayectoria musical.
“Tenemos más de 113 discos grabados de larga duración”, recordó, consciente de la enorme cantidad de canciones que ha acumulado a lo largo de su carrera.
Y aunque buena parte de su repertorio ya es conocido por varias generaciones, Ramón Ayala reveló que todavía conserva material inédito. Son 15 melodías que ya fueron grabadas, pero que aún no han sido presentadas públicamente.
“Estoy bien controlado”
Al hablar de esta nueva etapa, el músico también se refirió a su estado actual y explicó que toma medicamentos y recibe tratamientos, pero aseguró que se encuentra controlado.
“Ahorita yo estoy tomando medicina, me estoy inyectando, esto y lo otro, pero gracias a Dios estoy bien controlado”, comentó.
Para Ramón Ayala, la salud es precisamente una de las principales razones por las que pone el futuro en manos de Dios.
“Estamos pidiéndole a Dios, primeramente, que nos dé la salud”, dijo.
El artista también habló de las nuevas generaciones de músicos y de quienes actualmente buscan abrirse camino dentro de la música norteña. Les deseó suerte y reconoció que mantenerse vigente en este género no siempre es sencillo.
Explicó que llegar al público puede ser complicado y que muchos músicos tienen que enfrentarse a dificultades mientras intentan conservar su lugar dentro de la industria.
Aseguró que los intérpretes norteños que llevan muchos años trabajando continúan preocupándose por conservar ese espacio y que la presencia de nuevas generaciones también ayuda a que la música siga adelante.
Su lugar entre las nuevas generaciones
Ramón Ayala ha sido señalado como una referencia por artistas de distintas generaciones, entre ellos Julio Álvarez y Alfredo Olivas. Al hablar de quienes han reconocido su influencia, el músico respondió que existe respeto entre los compañeros de género.
“Si tú hablas con Julián Álvarez, si hablas con el otro y con el otro y con el otro, te van a decir: ‘No, mi respeto es para el señor’”, comentó.
Para él, ese reconocimiento significa también que las nuevas generaciones conocen y valoran la música que ha defendido durante décadas.
Aunque su carrera está profundamente ligada al sonido norteño y al acordeón, Ramón Ayala tampoco descartó experimentar en algún momento con otra propuesta musical.
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