Para los agricultores mexicanos, el impacto de la sequía repercutió tanto en la baja de producción de granos y hortalizas, así como cambios en los esquemas de siembra, apostando en mayor medida por la agricultura protegida y reduciendo la de cielo abierto.
De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA), en el caso de maíz blanco, mientras que en 2022 se contabilizó una producción de 21.9 millones de toneladas, para 2025 el volumen cayó a 20.4 millones de toneladas.
Un caso similar se reportó en la siembra de sorgo, que alcanzó las 3.8 millones de toneladas de producción en 2025, contra un volumen en 2022 de 4.4 millones de toneladas.
Sin embargo, uno de los casos más drástico fue el trigo, señaló Susana Pérez, titular de la Unidad de Estadísticas Económicas del Inegi.
"El caso del trigo grano, que tiene una caída importante del censo 2022.
"Unas 3 millones 123 mil 284 toneladas y ahora un millón 673 mil 132 toneladas. Es una caída muy importante y está asociada sobre todo a la sequía de 2024, principalmente en uno de los estados que tienen la mayor producción, en Sonora", explicó la directora.
En otro caso, la producción reportó reducciones importantes principalmente por el cambio de proceso de producción, pues Inegi mide únicamente los cultivos a cielo abierto y no la agricultura protegida.
Por ejemplo, la fresa, que en el último censo agropecuario de 2022 reportó casi 430 mil toneladas, pero para la ENA de 2025 apenas llegó a las 228 mil 912 toneladas.
"No quiere decir que se haya reducido la producción, aparentemente sí, pero más bien lo que está reflejando es que ha habido de la producción de fresa y de algunos otros productos a agricultura protegida.
"La ENA no está produciendo datos para agricultura protegida en esta ocasión, pero sí para cielo abierto", explicó Pérez Cadena.
Durante 2025 se contabilizaron 16.5 millones de hectáreas de superficie de siembra de temporal, lo que representó el 72.1 por ciento de la siembra.
En 2022, cuando se realizó el Censo Agropecuario, la participación de la siembra de temporal era el 74 por ciento de la superficie.
En tanto, la superficie de riego pasó de 26 por ciento en 2022, a 27.9 por ciento del territorio, con 6.4 millones de hectáreas.
Pero los efectos climáticos también tuvieron un efecto en la producción pecuaria, especialmente en especies clave como las abejas.
Mientras que en 2022 se contabilizaron un millón 673 mil colmenas, para 2025 se registraron cerca de 500 mil unidades menos, con un millón 184 mil 746 unidades.
"Hay un decremento y colmenas tienen una reducción muy, muy importante, lo cual no es un tema menor.
"Es un tema importante, y está dado, sobre todo por la sequía, pues no hay flor y entonces no hay polen y no hay todo lo demás", explicó Pérez.
En cría de animales el sector bovino y porcino también reportó reducciones importantes de más de 500 mil unidades en cada caso.
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