Buenos Aires.- En un más que polémico discurso, rechazado por todos los sectores, el presidente Javier Milei, durante el acto conmemorativo del “Día de los Veteranos y Caídos en la Guerra de las Malvinas” (2 de abril–junio de 1982) contra Gran Bretaña, que ocupa colonialmente esas islas desde 1833, no sólo no condenó la continuidad de la invasión, sino que defendió el rol de las fuerzas armadas, en referencia a la dictadura militar de entonces, que tomó el archipiélago para tratar de ganar la voluntad popular, que defiende el derecho soberano a recuperar ese territorio.
Más aún, Milei le concedió el derecho a la autodeterminación a los kelpers (habitantes británicos de las islas), que por supuesto jamás decidirían ser argentinos y menos aún cuando en este momentos existe ahí una la estratégica base naval de Reino Unido, que pertenece a la Organización del Atlántico Norte.
Milei condenó “el desarme y demonización a las fuerzas armadas”, lo que interpretó como “la receta perfecta para que las Islas Malvinas permanezcan para siempre en manos extranjeras”, y dijo que “creer que a mayor Estado, mayor soberanía es un concepto orwelliano”, ante lo cual las respuestas de rechazo se multiplican hora a hora.
Además, el acto oficial fue restringido y sólo se les permitió la presencia de veteranos a los oficiales y algunos suboficiales, que son cuestionados por haber pertenecido a la dictadura y son acusados por los soldados de maltratos y torturas durante esa guerra.
Antes de partir hacia Estados Unidos, donde recibirá el premio “Maga”supuestamente por su “relevante” gestión”, debió enfrentarse a que su gran protector el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso aranceles también a la exportaciones argentinas y que la situación económica continúe agravándose, al mantenerse la caída en los mercados, la reducción del consumo y la demanda social se expande en todo el país.
Otro periodista herido en represión a jubilados
Un periodista resultó herido al ser atropellado por dos policías motorizados, durante la represión con disparos de granadas de gas pimienta contra un jubilado que se manifestaban pacíficamente, como todos los miércoles ante el Congreso.
Esto provocó una protesta de la prensa, que ya registra varias víctimas de las fuerzas de seguridad mientras se extiende con las horas el duro reclamo de los ex combatientes de la Guerra de las Malvinas, que fueron mayoritariamente soldados del servicio militar obligatorio, que sin ninguna experiencia fueron llevados a combatir cuando el entonces presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, de la Junta Militar, ordenó el desembarco en las Islas Malvinas.
Esos jóvenes, la mayoría de menos de 20 años, con ropas que no los protegían de las bajísimas temperaturas, sufrieron hambre además porque no les daban comida y fueron torturados, incluso estaqueados como castigo por militares entre ellos el marino Alfredo Astiz, quien entregó a las tres Madres Fundadoras de Plaza de Mayo en 1977 infiltrándose como un joven cuya familia había desaparecido.
La batalla duró 72 días, y terminó cuando las tropas inglesas tomaron Puerto Stanley, el 14 de junio. Fue una guerra brutal por la enorme desigualdad de fuerzas.
La entonces primer ministra británica, Margaret Thatcher, admirada por Milei, ordenó el hundimiento del crucero argentino Belgrano con las consecuencias que esto tuvo, narradas en este día por algunos de los que se salvaron al quedar en balsas en medio de tormentas y que nadie podía acercarse a recogerlos. “Vivimos el infierno en la tierra”, dijeron los sobrevivientes.
Se calcula que más de 640 argentinos murieron, la mayoría con el hundimiento del Belgrano en aguas de exclusión británica no respetada. Centenares se suicidaron al regresar, porque los encerraron primero para que no hablaran y se les ignoró mucho tiempo. Para esos veteranos que en su juventud pensaron que defenderían a su patria, y ahora afectados por sus pensiones bajísimas ante el ajuste de Milei, la conmemoración fue de enorme “desolación”, manifestaron.
Los sobrevivientes de Malvinas respetan a los oficiales o suboficiales que lucharon con dignidad. Aviones de combate argentinos hundieron barcos británicos, y volando a baja altura para evadir los radares, golpearon a sus enemigos en varios ataques y murieron en esas acciones. Más de 255 ingleses perdieron la vida.
El pueblo argentino mayoritariamente continúa reivindicando su soberanía sobre las islas y las encuestas señalan que más de 84 por ciento sostiene que seguirán reclamando y luchando: “Las Malvinas son nuestras”.
Soldados y familias de los caídos que no pudieron participar de la ceremonia oficial externaron su indignación “Tampoco nosotros podemos participar de un acto público, no podemos protestar por los olvidos ni la desmemoria, como le está pasando a los argentinos hoy”.
Por otra parte, la división en el gobierno entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, hija de un ex combatiente y oficial de la dictadura, fue más que evidente cuando fue a Tierra del Fuego al acto central y porque tiene el apoyo de militares, lo que resulta inquietante para el circulo “rojo” del mandatario.
Más aún y más después de escuchar su discurso que además reclamaba la soberanía de Las Malvinas y advirtiendo sobre las deficiencias del gobierno, del que está relegada, Milei se fue a Estados Unidos y dejó ardiendo el país, donde hay nuevas y graves informaciones sobre su participación ya innegable en la megaestafa de la criptomoneda y además debió admitir que no tendrá los suficientes votos en el Senado para que permanezcan los dos jueces que impuso por decreto en la Corte Suprema.
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